
Historia y Esencia
Masia Origens nació en el siglo XIX como una finca agrícola tradicional, enclavada en un entorno rural que respiraba tierra, viñedos y cultivo. Con el paso de las generaciones, la masía fue testigo de tiempos de labor, cosechas y una vida sencilla.
Hoy, tras una restauración respetuosa con su alma original, renace como un refugio donde tradición y confort se encuentran. Piedra, vigas de madera, luz natural, silencio y naturaleza: hemos cuidado cada detalle para conservar ese sentimiento de origen, autenticidad y calma.
La casa invita a vivir despacio. A saborear la sencillez. A reconectar. Te transporta, en esencia, a esos orígenes acogedores, con olor a cafetera italiana y escoba de cerdas de paja seca. Todo ello acompañado de valores ecologistas, con sistema de aerotermia, placas solares y pozos propios.
Aquí, cada rincón invita a relajarse: un porche para leer al atardecer, una chimenea para las noches frescas, espacios al aire libre para charlar bajo las estrellas, olivos y almendros que ofrecen su fruto en temporada, y rincones pensados para reconectar con lo esencial.
La finca cuenta con un extenso jardín de 3.000 m², piscina y árboles frutales (olivos, almendros, higueras), cuyos frutos podréis disfrutar libremente en temporada.
Y al caer la tarde, desde el rincón que más os guste, las puestas de sol se deslizan lentamente sobre el fondo de los viñedos, regalando momentos de auténtica calma.
Conejitos que se dejan ver entre las hierbas, nuestras tres gatitas, Romeo y Julieta, los adorables beliers bebés y, por supuesto, Pili, Mili y Antonia, nuestras simpáticas gallinas, que os ofrecerán huevos frescos cada día y estarán encantadas de compartir un ratito con vosotros.
Historia y Esencia
Masia Origens nació en el siglo XIX como una finca agrícola tradicional, enclavada en un entorno rural que respiraba tierra, viñedos y cultivo. Con el paso de las generaciones, la masía fue testigo de tiempos de labor, cosechas y una vida sencilla.
Hoy, tras una restauración respetuosa con su alma original, renace como un refugio donde tradición y confort se encuentran. Piedra, vigas de madera, luz natural, silencio y naturaleza: hemos cuidado cada detalle para conservar ese sentimiento de origen, autenticidad y calma.
La casa invita a vivir despacio. A saborear la sencillez. A reconectar. Te transporta, en esencia, a esos orígenes acogedores, con olor a cafetera italiana y escoba de cerdas de paja seca. Todo ello acompañado de valores ecologistas, con sistema de aerotermia, placas solares y pozos propios.
Aquí, cada rincón invita a relajarse: un porche para leer al atardecer, una chimenea para las noches frescas, espacios al aire libre para charlar bajo las estrellas, olivos y almendros que ofrecen su fruto en temporada, y rincones pensados para reconectar con lo esencial.
La finca cuenta con un extenso jardín de 3.000 m², piscina y árboles frutales (olivos, almendros, higueras), cuyos frutos podréis disfrutar libremente en temporada.
Y al caer la tarde, desde el rincón que más os guste, las puestas de sol se deslizan lentamente sobre el fondo de los viñedos, regalando momentos de auténtica calma.
Conejitos que se dejan ver entre las hierbas, nuestras tres gatitas, Romeo y Julieta, los adorables beliers bebés y, por supuesto, Pili, Mili y Antonia, nuestras simpáticas gallinas, que os ofrecerán huevos frescos cada día y estarán encantadas de compartir un ratito con vosotros.
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